Una visión personal y transferible del mundo de la comunicación y el marketing en el que sus principales protagonistas son mi día a día, la actualidad, el cine y la tecnología, y no siempre por este orden.
lunes, 7 de marzo de 2011
"La ética es nuestra última barrera", Gabilondo dixit
"La lógica del gerente se ha apoderado de la lógica de la comunicación por la crisis y el contenido de nuestra profesión está en una situación difícil. Y esta lógica es fronteriza con la propaganda. Hay que tener cuidado, porque entonces el periodismo deja de tener una función social". Entrevista a Iñaki Gabilondo, Diario El Mundo, 7/03/2011
domingo, 6 de marzo de 2011
XII Congreso de Periodismo Digital y ninguna sorpresa
La Asociación de Periodistas de Madrid se hace eco del anuncio de la duodécima edición del Congreso de Periodismo Digital de Huesca. La agenda del evento, 10 y 11 de marzo, nos trae pocas novedades tanto en la elección de los temas como en la participación de los ponentes, compuesta mayoritariamente por representantes de los principales medios del panorama informativo español (cadena SER, El País, ABC, El Mundo, revista Tiempo) y una muy escasa presencia de lo que podríamos denominar producto digital autóctono y original, y sin apenas analistas o investigadores del ámbito universitario.
El papel de la denominada comunicación 2.0 estará presente en "El papel de las redes sociales en la cobertura periodística" y la, a mi entender, prescindible "Políticos en 140 caracteres". Creo que desde el punto de vista periodístico Twitter tiene mucho más fondo que conocer el uso que hacen de él un exministro, concejal de ayuntamiento, senador o miembro de la Asamblea de Madrid.
"Reportajes de libro" será otra de las ponencias, marcada de momento (basándome en la presentación que se hace de la misma en la agenda del congresos) por las referencias autobibliográficas de sus participantes. "Emprendimientos (qué palabro) periodísticos en Internet", donde se dará cuenta de la trayectoria de algunas empresas nacidas en la Red como km77, la poco apasionante y menos atractiva web dedicada al mundo del motor. La crisis, el papel del iPad y Wikileaks conforman el resto de este XII congreso. En la sección "Talleres" no hay de momento ninguno programado. Ojalá que sean capaces de despertar el interés y contarnos/enseñarnos algo nuevo.
El papel de la denominada comunicación 2.0 estará presente en "El papel de las redes sociales en la cobertura periodística" y la, a mi entender, prescindible "Políticos en 140 caracteres". Creo que desde el punto de vista periodístico Twitter tiene mucho más fondo que conocer el uso que hacen de él un exministro, concejal de ayuntamiento, senador o miembro de la Asamblea de Madrid.
"Reportajes de libro" será otra de las ponencias, marcada de momento (basándome en la presentación que se hace de la misma en la agenda del congresos) por las referencias autobibliográficas de sus participantes. "Emprendimientos (qué palabro) periodísticos en Internet", donde se dará cuenta de la trayectoria de algunas empresas nacidas en la Red como km77, la poco apasionante y menos atractiva web dedicada al mundo del motor. La crisis, el papel del iPad y Wikileaks conforman el resto de este XII congreso. En la sección "Talleres" no hay de momento ninguno programado. Ojalá que sean capaces de despertar el interés y contarnos/enseñarnos algo nuevo.
"Editar es cuestión de instinto"
El diario "El País" publica hoy domingo, 6 de marzo de 2011, el primero de una serie de reportajes con un contenido muy interesante. "Editores ante el final de la Era Gutemberg", así se llama la serie y el primero de ellos, supongo que también del resto, lo firma el gran Juan Cruz. Se titula "Editar es cuestión de instinto".
Un reportaje que a estas horas de la mañana, las 11:53 A.M., ha sido valorado en 12 ocasiones con una media de cuatro estrellas y medias (de cinco posibles), que cuenta con 11 comentarios, que ha sido tuiteado 60 veces y recomendado en otras nueve ocasiones.
El reportaje está basado es una entrevista a Peter Mayer, el que fuera presidente de Penguin, la editorial de libros de bolsillo por excelencia, y que ahora dirige los destinos de otra editora, en este caso propia, llamada Overlook. Sumo mi recomendación de lectura a las ya existentes.
Pero a pesar de que su contenido es más que atractivo no puedo decir lo mismo de la forma. La edición del texto es desastrosa, impropia de "El País" y de Juan Cruz. Las erratas, fruto de una transcripción hecha con demasiada prisa, empobrecen el resultado, más cuando se trata de una información cultural, y firmada por una de las plumas más ilustres del periodismo español.
Como es natural no he sido el único en percartarse. Uno de los comentarios, realizados por alguien que ha adoptado el apodo de quisquilloso, se lo ha hecho saber al periodista a través de un comentario on line. Juan Cruz ha tenido la profesionalidad de recoger el guante, pedir disculpas y confiar en que no vuelva a producirse. Yo me siento reconfortado; primero, por la reacción de Juan Cruz y, después, por esta extraordinaria forma de comunicación con los lectores.
Un reportaje que a estas horas de la mañana, las 11:53 A.M., ha sido valorado en 12 ocasiones con una media de cuatro estrellas y medias (de cinco posibles), que cuenta con 11 comentarios, que ha sido tuiteado 60 veces y recomendado en otras nueve ocasiones.
El reportaje está basado es una entrevista a Peter Mayer, el que fuera presidente de Penguin, la editorial de libros de bolsillo por excelencia, y que ahora dirige los destinos de otra editora, en este caso propia, llamada Overlook. Sumo mi recomendación de lectura a las ya existentes.
Pero a pesar de que su contenido es más que atractivo no puedo decir lo mismo de la forma. La edición del texto es desastrosa, impropia de "El País" y de Juan Cruz. Las erratas, fruto de una transcripción hecha con demasiada prisa, empobrecen el resultado, más cuando se trata de una información cultural, y firmada por una de las plumas más ilustres del periodismo español.
Como es natural no he sido el único en percartarse. Uno de los comentarios, realizados por alguien que ha adoptado el apodo de quisquilloso, se lo ha hecho saber al periodista a través de un comentario on line. Juan Cruz ha tenido la profesionalidad de recoger el guante, pedir disculpas y confiar en que no vuelva a producirse. Yo me siento reconfortado; primero, por la reacción de Juan Cruz y, después, por esta extraordinaria forma de comunicación con los lectores.
sábado, 5 de marzo de 2011
Diferentes lecturas, la propia y la de los demás
Ayer, a eso de las siete de la tarde me enteré en Twitter de la salida de Jesús Cacho de la dirección del diario digital El Confidencial, una hora antes de que el propio medio lo hiciese oficial a través de su sitio web. Hoy, algunos medios recogen la noticia. Veamos la versión oficial y dos de las oficiosas.
Titular y extracto de la versión oficial, la de El confidencial.com:
Cacho, quien posee un 30% de la editora de El Confidencial, Cotizalia y Vanitatis, es sustituido por el hasta subdirector Nacho Cardero tras sus sonoras diferencias con Alberto Artero, director de Cotizalia -quien firma sus columnas como S.McCoy-, un reconocido profesional dentro del mundo de las finanzas y que cuenta con el aval de Sánchez y otros accionistas minoritarios de Titania entre los que se encuentra el propio Artero, que habrían aumentado su participación en la editora digital durante los últimos meses.
Titular y extracto de la versión oficial, la de El confidencial.com:
El Confidencial inicia una nueva etapa con el nombramiento de Nacho Cardero como director
Titania Compañía Editorial, editora de las cabeceras digitales El Confidencial, Cotizalia y Vanitatis, ha nombrado nuevo director de El Confidencial a Nacho Cardero (36), que sustituye en el puesto a Jesús Cacho (67), que venía ejerciendo dicha responsabilidad desde el año siguiente a la fundación del periódico en 2001.
El equipo de profesionales de El Confidencial, Cotizalia y Vanitatis lamenta profundamente la marcha de Jesús Cacho, por lo que representaba en el proyecto y por el ejemplo que con su trabajo ha demostrado durante los años que ha ejercido como referente del diario.
Titular y extracto de la versión de Periodistadigital.com:
El Confidencial.com fulmina a Jesús Cacho
Jesús Cacho ha sido apartado de la dirección de El Confidencial. La caída de Cacho, que en 2001, fue junto a José Antonio Sánchez, conocido como 'Totoyo', uno de los fundadores del diario online, culmina meses de desencuentros, discrepancias y desavenencias profesionales con Sánchez, editor y consejero delegado de Titania Compañía Editorial.Titular y extracto de la versión de El Mundo:
Jesús Cacho, apartado de 'elconfidencial.com'
La lucha de poder en 'elconfidencial.com' ha terminado con la destitución del alma del portal, el periodista Jesús Cacho, apartado de la dirección de la web por el consejero delegado y editor José Antonio Sánchez.Cacho, quien posee un 30% de la editora de El Confidencial, Cotizalia y Vanitatis, es sustituido por el hasta subdirector Nacho Cardero tras sus sonoras diferencias con Alberto Artero, director de Cotizalia -quien firma sus columnas como S.McCoy-, un reconocido profesional dentro del mundo de las finanzas y que cuenta con el aval de Sánchez y otros accionistas minoritarios de Titania entre los que se encuentra el propio Artero, que habrían aumentado su participación en la editora digital durante los últimos meses.
viernes, 4 de marzo de 2011
Principio de sincronicidad
Pensamiento lateral, principio de sincronicidad, serendipia. Todos estos conceptos hacen referencia a la intervención del azar en nuestras vidas y, con él, a las consecuencias imprevistas. Quiero pensar que no existe el determinismo o que al menos es posible luchar contra su existencia. Resulta demasiado simplista una concepción del mundo donde todo está predeterminado. ¿Qué sería el Periodismo sin lo inesperado?
jueves, 3 de marzo de 2011
Felicidad Interior Bruta
Disculpad mi ignorancia pero nunca hasta ahora había oído hablar de este singular concepto; Felicidad Interior Bruta en contraposición con Producto Interior Bruto. Ha llegado a mis oídos a través de un programa de la 2, uno de esos documentales que en determinados momentos consiguen mantenernos en ese duermevela tan ansiado y liberador.
El lugar donde tienen en cuenta este original índice encargado de medir el bienestar de una sociedad es Bután, un pequeño país (del tamaño de Suiza) al pie de las montañas del Himalaya. Un reino donde, por encima de todo, se persigue alcanzar y mantener el bienestar espiritual de sus ciudadanos. Un estado que afirman alcanzar gracias a una gestión eficaz y transparente de la administración y la cosa pública, el desarrollo sostenible y el respeto a la cultura tradicional.
Como os decía yo he llegado tarde al conocimiento de esta para mí grata noticia. El término fue acuñado a principios de los 70 por el anterior rey de Bután, y desde entonces ha formado parte de la idiosincracia de este país. Las imágenes del documental que lo explica muestran bellas instantáneas de la prodigiosa naturaleza que les rodea, de sus gentes (sobre todo de los niños) y entrevistas a algunos de sus representantes políticos.
Todos parecen sinceros y coherentes, hasta la clase política. Con una economía basada en la agricultura, en pocos años han alfabetizado al 60% de la población, llevado escuelas gratuitas hasta los confines más inhóspitos, han creado una red de infraestructuras razonablemente respetuosas con el medio ambiente, la mayor parte de la población habla dos idiomas (el inglés se estudia obligatoriamente) y tienen un rey que ha querido instituir una monarquía constitucional para que su pueblo no esté sometido a una monarquía feudal y darle la posibilidad de que elija quién y cómo quiere que le gobierne.
En una parte del documento televisivo se hace referencia a un trabajo de investigación de una universidad holandesa en donde se estudió en 60 países de todo el mundo si el crecimiento económico iba parejo con la felicidad de sus ciudadanos. Al parecer ambos índices (el económico y el espitirual) caminan juntos durante un tiempo pero, a mitad del recorrido, las cifras económicas siguen creciendo mientras que las de la felicidad se estancan irremediablemente.
El lugar donde tienen en cuenta este original índice encargado de medir el bienestar de una sociedad es Bután, un pequeño país (del tamaño de Suiza) al pie de las montañas del Himalaya. Un reino donde, por encima de todo, se persigue alcanzar y mantener el bienestar espiritual de sus ciudadanos. Un estado que afirman alcanzar gracias a una gestión eficaz y transparente de la administración y la cosa pública, el desarrollo sostenible y el respeto a la cultura tradicional.
Como os decía yo he llegado tarde al conocimiento de esta para mí grata noticia. El término fue acuñado a principios de los 70 por el anterior rey de Bután, y desde entonces ha formado parte de la idiosincracia de este país. Las imágenes del documental que lo explica muestran bellas instantáneas de la prodigiosa naturaleza que les rodea, de sus gentes (sobre todo de los niños) y entrevistas a algunos de sus representantes políticos.
Todos parecen sinceros y coherentes, hasta la clase política. Con una economía basada en la agricultura, en pocos años han alfabetizado al 60% de la población, llevado escuelas gratuitas hasta los confines más inhóspitos, han creado una red de infraestructuras razonablemente respetuosas con el medio ambiente, la mayor parte de la población habla dos idiomas (el inglés se estudia obligatoriamente) y tienen un rey que ha querido instituir una monarquía constitucional para que su pueblo no esté sometido a una monarquía feudal y darle la posibilidad de que elija quién y cómo quiere que le gobierne.
En una parte del documento televisivo se hace referencia a un trabajo de investigación de una universidad holandesa en donde se estudió en 60 países de todo el mundo si el crecimiento económico iba parejo con la felicidad de sus ciudadanos. Al parecer ambos índices (el económico y el espitirual) caminan juntos durante un tiempo pero, a mitad del recorrido, las cifras económicas siguen creciendo mientras que las de la felicidad se estancan irremediablemente.
miércoles, 2 de marzo de 2011
Ministros y periodistas que copian
En estos últimos días se han dado sendas noticias sobre plagio, copia o transferencia literal de información sin citar la fuente, según se quiera recurrir a mayor o menor eufemismo. La primera de ellas hacía referencia a un periodista del diario "EL País". Al parecer un artículo firmado por un redactor de esa cabecera recogía las opiniones de una experta científica, palabra por palabra, sin hacer referencia expresa a la misma, con lo cual daba la impresión de que se trataba de información original y propia del profesional. Un lector lo detectó y lo comunicó al Defensor del lector.
La segunda ocurrió en el equipo de gobierno de Alemania. El ministro de defensa anunciaba su dimisión por no poder resistir la presíón de haber sido pillado in fraganti. ¿Su delito?: copió la tesis doctoral. Lo que no he logrado conocer es quién y cuándo se descubrió. ¿Fue su director de tesis?, ¿se produjo antes de defenderla ante el tribunal o después de nombrarle doctor? Lo digo porque, además de su puesto y sus responsabilidades como ministro, también estarían en entredicho las de su director y el tribunal ante el que presentó su tesis doctoral, si es que no fueron capaces de percatarse del intento de usurpación académica.
En ambos casos la duda que planea sobre ellos es si cabe exigir alguna responsabilidad más. ¿Cómo es posible que los superiores de ambos, del periodista y del aspirante a doctor, no se percataran del engaño? Un redactor jefe, que es el responsable más próximo al autor de una noticia, al tanto de las capacidades de sus redactores, debería saber hasta dónde llegan los conocimientos, la capacidad expresiva y la habilidad comunicativa de su equipo de redacción y detectar este tipo de casos.
Partiendo de que no es comprensible que un ministro de una superpotencia como Alemania disponga de tiempo para hacer su trabajo y desarrollar una tesis doctoral, el director de tesis del ministro también debería haber caído en la cuenta (si es que no lo hizo) de que su pupilo, como los niños, no progresaba adecuadamente. El trabajo de una tesis doctoral requiere de un seguimiento constante y profundo por parte del director, que va marcando las pautas y corrigiendo errores. Si la tesis prospera, hay corresponsabilidad por parte del director.
La segunda ocurrió en el equipo de gobierno de Alemania. El ministro de defensa anunciaba su dimisión por no poder resistir la presíón de haber sido pillado in fraganti. ¿Su delito?: copió la tesis doctoral. Lo que no he logrado conocer es quién y cuándo se descubrió. ¿Fue su director de tesis?, ¿se produjo antes de defenderla ante el tribunal o después de nombrarle doctor? Lo digo porque, además de su puesto y sus responsabilidades como ministro, también estarían en entredicho las de su director y el tribunal ante el que presentó su tesis doctoral, si es que no fueron capaces de percatarse del intento de usurpación académica.
En ambos casos la duda que planea sobre ellos es si cabe exigir alguna responsabilidad más. ¿Cómo es posible que los superiores de ambos, del periodista y del aspirante a doctor, no se percataran del engaño? Un redactor jefe, que es el responsable más próximo al autor de una noticia, al tanto de las capacidades de sus redactores, debería saber hasta dónde llegan los conocimientos, la capacidad expresiva y la habilidad comunicativa de su equipo de redacción y detectar este tipo de casos.
Partiendo de que no es comprensible que un ministro de una superpotencia como Alemania disponga de tiempo para hacer su trabajo y desarrollar una tesis doctoral, el director de tesis del ministro también debería haber caído en la cuenta (si es que no lo hizo) de que su pupilo, como los niños, no progresaba adecuadamente. El trabajo de una tesis doctoral requiere de un seguimiento constante y profundo por parte del director, que va marcando las pautas y corrigiendo errores. Si la tesis prospera, hay corresponsabilidad por parte del director.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)